
Anoche, mirando al horizonte, ví unas luces que se alejaban. Y me quedé mirándolas hasta que la distancia y las lágrimas me impidieron seguir viéndolas. No sé por qué, pero no podía dejar de mirar hacia el lugar donde se perdieron en la oscuridad. No sé tampoco cuanto tiempo estuve así, con la mirada y la mente totalmente vacías.
No se lo digas a nadie, pero anoche comprendí que es imposible olvidarte. Que me estoy muriendo cuando evito cruzarme contigo... hablarte... mirarte...
No se lo digas a nadie, pero anoche comprendí que todavía te quiero.





